‘La sirenita’ es uno de los cuentos infantiles preferidos por las niñas. Su final es feliz pero inesperado.
‘La sirenita’ es uno de los cuentos infantiles preferidos por las niñas. Su final es feliz pero inesperado.
¿Qué hubiese sido de nuestra infancia sin cuentos infantiles?
Cada vez se vuelven más originales las adaptaciones de los clásicos cuentos infantiles. ¿No te lo crees?
Érase una vez… un mercader que, antes de partir para un largo viaje de negocios, llamó a sus tres hijas para preguntarles qué querían que les trajera a cada una como regalo. La primera pidió un vestido de brocado, la segunda un collar de perlas y la tercera, que se llamaba Bella y era la más gentil, le dijo a su padre: “Me bastará una rosa cortada con tus manos.”
Peter Pan es otro de los cuentos infantiles clásicos que Disney adaptó en una película inolvidable.
Erase una vez una viuda que vivía con su hijo, Aladino. Un día, un misterioso extranjero ofreció al muchacho una moneda de plata a cambio de un pequeño favor y como eran muy pobres aceptó.
Hace mucho tiempo, un carpintero llamado Gepeto, como se sentía muy solo, cogió de su taller un trozo de madera y construyó un muñeco llamado Pinocho.
A pesar de ello, esta hada maligna se presentó igualmente al castillo y, al pasar por delante de la cuna de la pequeña, dijo despechada: “¡A los dieciséis años te pincharás con un huso y morirás!” Un hada buena que había cerca, al oír el maleficio, pronunció un encantamiento a fin de mitigar la terrible condena: al pincharse en vez de morir, la muchacha permanecería dormida durante cien años y solo el beso de un joven príncipe la despertaría de su profundo sueño. Pasaron los años y la princesita se convirtió en la muchacha más hermosa del reino.
¿Quién no soñaba de niña por ser como el personaje de este cuento Disney?
La madrastra preguntaba a su espejo mágico y éste respondía: – Tú eres, oh reina, la más hermosa de todas las mujeres. Y fueron pasando los años. Un día la reina preguntó como siempre a su espejo mágico: – ¿Quién es la más bella? Pero esta vez el espejo contestó: – La más bella es [...]