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Mi bebé llora, ¿por qué?
Claudia Polina analiza en este artículo todo lo relacionado con el llanto de nuestros hijos durante sus primeros meses de vida. También nos aconseja sobre los beneficios del apego materno, de la lactancia materna y del cargar con nuestros bebés como métodos para calmarlos y desarrollar su confianza y autoestima.
Para una mamá primeriza puede ser frustrante ver que el bebé llora porque para ella está dando señales de que algo no anda bien, pero lo que el bebé más quiere es estar con ella. El llanto del bebé hasta los dos meses también se debe a una inmadurez cerebral, además de ser su única forma de comunicación y parte de su adaptación al mundo. En los primeros días los bebés lloran más que nada por estar cerca de su madre y por hambre. Llorar por hambre es una señal tardía, ya que el bebé da otras señales de querer comer antes del llanto.
En los cuneros, las enfermeras envuelven a los bebés muy apretados como método calmante que sirve de simulacro para que el bebé piense que sigue en el útero apretadito, es por eso que los bebés en ese “aparador” no lloran. La realidad es que el mejor lugar para el bebé después del nacimiento es al lado de su madre. Los humanos somos los únicos mamíferos que separamos físicamente a los bebés de su madre. Algunas especies animales no reconocen o inclusive se comen a sus crías al ser separados después del parto. El cerebro de una madre en periodo post parto anhela estar cerca de su hijo aunque no lo procese ni se dé cuenta de manera consciente. Esta conducta reprimida puede disparar la depresión post parto. Es importante escuchar al cuerpo porque éste lleva un proceso natural en el que en tiempos ancestrales se obedecía, algo que ahora por el uso de las rutinas hospitalarias y consejos de otras personas hemos cambiado sin ni siquiera desear ni entender por qué lo hacemos.
Lo difícil para algunas mamás primerizas puede ser cambiar su rutina y sus prioridades. Los métodos para calmar el lloro del bebé son una buena herramienta siempre y cuando sean amigables para ambos y no interfieran con la lactancia y el apego entre la madre y su hijo ya que es primordial. El mejor apoyo para la madre en la crianza de su bebé es el padre del bebé, si está presente, él también lo debe cargar y formar el vinculo paterno; otros familiares o amigos también pueden ayudar con él por periodos cortos mientras la madre se ocupa de otras actividades pero no deben suplir la alimentación del bebé ni el tiempo que debería pasar en sus brazos. El bebé llora si no ve a su mamá porque así está diseñado como reflejo de supervivencia; es la etapa más corta de la vida de los seres humanos, que son los únicos mamíferos que nacen inmaduros e incapaces de ir por ellos mismos hacia su alimento.
El contacto de los bebés con su madre y sus seres queridos hace que tengan un desarrollo cerebral distinto que el un bebé que no es cargado con regularidad. El cargar al bebé por largos periodos también influye en el moldeamiento del cráneo ya que se forma de manera más redonda o uniforme sin estorbar al crecimiento de su cerebro. Si observáramos algunas tribus o razas como las indígenas, que alimentan a sus bebés con solo leche materna, los cargan en los rebozos todo el tiempo y estos bebés siempre se ven tan sanos y tranquilos. Esta costumbre ancestral de cargar a los bebés también se ha comercializado con la modernización y una gran variedad en cargadores para bebes, que ha traído beneficios a las personas de ciudades industrializadas. Cargando al bebé se encuentran beneficios más allá de que el bebé no llore. Además del vínculo que el bebé desarrolla con sus cuidadores, se beneficia bajando o despareciendo de su sistema el cortisol (hormona del estrés), aumentando así las endorfinas (hormonas de felicidad). Por otro lado el bebé se siente amado y acompañado, por lo que desarrolla confianza y crece su autoestima que llevará a lo largo de su vida.
Si la madre se encuentra cansada, le beneficia estar cerca de su bebé al tomar la siesta junto a él ya que, aunque el sueño sea menos en cantidad o con más interrupciones, es más reparador que si durmiera lejos de él. El bebé también tiene beneficios al estar con su madre como aprender a respirar con coordinación y bajar su nivel de estrés. Para algunas madres puede ser difícil llevar este tipo de crianza o uno puede sentirse raro ya que muchos de nosotros fuimos creados desde la infancia careciendo de tanto contacto físico, estando aislados con la intención de hacernos “independientes” o de
no “embracilarnos”.
Las mamás a veces se sienten solas en esta etapa, así que les puede beneficiar el convivir con mamás o parejas en la misma etapa así como asistir a grupos de apoyo a la lactancia o crianza de los bebés. Esto permite convivir o encontrar fácilmente
personas en las mismas circunstancias que las haga sentirse acompañadas y orgullosas de lo que hacen, y no castigadas por la sociedad que dicta maneras y rutinas de crianza sin beneficios a largo plazo. El contacto temprano y continuo con el bebé inmediatamente después del parto hace más fácil y natural de llevar este método de crianza con apego llamado por
algunos “mi forma de cambiar el mundo”.
Categorías: Llanto del bebé. Etiquetas: el bebé llora, experto, y Llanto del bebé.


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