La alimentación del recién nacido comienza con la toma del calostro, un líquido viscoso de color amarillento que la madre produce durante el embarazo para alimentar al bebé en sus primeros días.
La alimentación del recién nacido comienza con la toma del calostro, un líquido viscoso de color amarillento que la madre produce durante el embarazo para alimentar al bebé en sus primeros días.
Antes de que llegue la leche materna, tus pechos producen una sustancia llamada calostro que contiene las cantidades necesarias de los nutrientes y defensas que el bebé necesita.
Está demostrado que dar el pecho a tu bebé supone que éste reciba más elementos beneficiosos que los niños alimentados con leche de fórmula. Se recomienda dar el pecho hasta que el bebé tenga como mínimo 6 meses.
El primer periodo de lactancia en la vida del bebé dura tan sólo unos días durante los que la madre no produce aún leche propiamente dicha, si no calostro. Tras esta fase, hay una segunda etapa en la que la mamá produce otro tipo de leche, la leche de transición.
Durante los primeros días de vida del bebé, la mamá experimenta diversas fases de lactancia, en las que el tipo de leche que produce es diferente y tiene en cada caso unas propiedades. El último tipo de leche que se produce y con el que la madre alimenta al bebé durante el resto de meses de lactancia recibe el nombre de leche madura.
Un bebé prematuro necesita más cuidados y una atención más especial que un bebé que ha nacido al cabo de los 9 meses de gestación y se ha desarrollado completamente. Los cuidados afectan también a la lactancia, pues en estos casos, la madre produce una leche con propiedades especiales.
La leche materna es el mejor alimento que el bebé puede recibir durante sus primeros meses de vida. Así, la lactancia materna se presenta como la mejor opción en la alimentación del bebé para que éste crezca sano y reciba todos los nutrientes, vitaminas, minerales y sustancias que necesita.
La lactancia materna no sólo tiene beneficios para el bebé, pues dar el pecho repercute también en la salud y el bienestar de la madre, ayudando a que se recupere del parto y a que vuelva sin complicaciones a su estado normal anterior al embarazo.
La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Esta leche le aporta todo lo que necesita durante sus primeros meses de vida para crecer sano. Incluso cuando el bebé tiene uno y dos años, la leche sigue siendo un alimento complementario imprescindible.
Además de tener importantes beneficios para la salud y el bienestar del bebé y las mamás, la lactancia materna conlleva una serie de ventajas que repercuten a otro nivel en toda la familia e incluso en el estado general de la sociedad:
La leche de fórmula es un buen sustituto de la leche materna, con todos los nutrientes que los bebés necesitan hasta que pueden empezar a llevar una alimentación más variada.
Los expertos consideran que la leche materna es el mejor alimento para los bebés recién nacidos. La leche de fórmula se encuentra en situación de desventaja, pero aún así, no significa que sea perjudicial para el niño ni que vaya a tener repercusiones sobre su salud.
Seguro que alguna vez has escuchado consejos sobre lactancia y trucos para favorecer la producción de leche materna.
Dar el pecho ha de ser una experiencia cómoda tanto para la madre como para el bebé. Para que la lactancia tenga éxito, se ha de adoptar una postura o posición correcta que evite dolores a la mamá y que permita al bebé alimentarse correctamente.
Para que la lactancia se lleve a cabo con éxito has de adoptar una postura correcta, que permita al bebé succionar bien y que no te provoque dolor ni incomodidad.